Remando Cine
Domingo, 8 de Junio de 2008Después de un largo camino montañoso el jueves a la noche llegamos a Bogotá. A la mañana siguiente teníamos una de las proyecciones más planeadas del viaje en Ciudad Bolívar, un barrio periférico de la capital.
Temprano aparecimos en la Embajada Argentina en donde nos esperaban los organizadores de la función con unos mates y tintos (café, no malinterpreten). Como la función sería en un lugar marginal, se ocuparon de que nos acompañara la policía.
Al llegar al comedor en donde proyectaríamos nos encontramos con un archienemigo de Rodando Cine: la luz. El salón era una pecera llena de vidrios. Los rayos se filtraban hasta por el techo y, pese a la buena voluntad de los organizadores, no había forma de oscurecerlo.
Los policías fueron los más entusiastas colaboradores. Sin dudarlo se subieron a las sillas a pegar las bolsas de residuos. Ellos fueron los que pensaron en todas las soluciones posibles, hasta dar con la idea de un lugar alternativo.
A poco de haber empezado la fallida proyección los uniformados nos habían conseguido el permiso para proyectar en un salón oscuro a media cuadra del comedor. Por suerte, los chicos se coparon y pudieron disfrutar de Trapito.
A la vuelta nos convidaron una pizza de pepperoni, un buen final para un día con altibajos. Premio al remo al personal de la embajada, los policías y organizadores de la proyección. Gracias.
El fin de semana lo dedicamos a recorrer Bogotá y nos encontramos con el Banco de la República, un museo gratuito increíble.


















































