Una de cal y una de arena
Después de inaugurar nuestra estadía en hostels junto a Kenneth, el hermano menor de Alex, nos fuimos de San Miguel de Tucumán rumbo a Monteros, a 40 km de la capital provincial.
Llegamos temblando, ya que parecía no haber habido demasiada difusión. Después de pasar la mañana en la Municipalidad, fuimos al CIC, en donde se realizarían dos proyecciones.
La primera (infantil) salió bien: vinieron 19 chicos y pasamos Corazón, las alegrías de Pantriste. Después nos quedamos charlando con el personal del CIC, haciendo tiempo hasta las 20 -hora en la que se suponía que empezaría la segunda función-.
En vano esperamos hasta las 21, ya que nadie vino. Para pasar el mal trago Alex consiguió unas humitas caseras exquisitas y ahogamos las penas con una rica cena.

