Último momento

El martes empezó con sobresaltos. Ninguna de las dos alarmas del celular sonaron y nos despertamos a las 5:59 para tomar el colectivo de las 6. Volamos en un taxi, pero como era de suponer, nos perdimos el viaje. Las opciones eran: esperar hasta las 6 de la tarde y pagar mitad de boleto o salir en el siguiente colectivo de las 7am y pagarlo entero. Optamos por la segunda, qué regios.

Una vez en el DF salimos a comer con Fede Chester y su novia Deni (amigos de RC) al “mejor lugar de tacos”, calificado por locales. Estuvo buenísimo. Probamos de todo: nopales, chicharrón de queso, tacos pastor, bistec, frijoles, salsas y tortillas. De remate flan y café de olla…genial. Además Fede nos paseó por el zócalo de noche, que iluminado es otra cosa.

Al día siguiente recorrimos el zócalo decorado por el día de la independencia. Entramos a un museo de la Cocina Mexicana (no tan bueno como suena), a la catedral, al Archivo Fotográfico y al Centro Cultural Español. Ine visitó el Museo de Caricaturas del que pueden ver unos ejemplos en fotos.

La recorrida siguió por la Casa de Azulejos y el Palacio de Bellas Artes que cuenta con murales de Rivera, Siqueiros, Orozco y Montenegro increíbles.

Al día siguiente salimos temprano rumbo a las ruinas de Teotihuacán. Como corresponde, subimos las pirámides.

Volvimos al DF bajo la lluvia y nos refugiamos en el Museo Ripley de lo Increíble. Acá uno puede encontrar una estatua del hombre más gordo/flaco/alto del mundo, arte en telarañas/pan tostado/mariposas/algas y lo que se les ocurra. Estuvo genial.

¡Miren nuestras sombras congeladas!

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