Budistas por un rato

  

Almorzando en San Cristóbal de las Casas se nos acercó un argentino emocionado al ver la patente. Julio no sólo nos ofreció guiarnos por esta increíble ciudad colonial sino que además nos invitó a su casa: un centro budista.

  

La tarde se nos fue paseando por centros culturales, plazas y peatonales, a cual más interesante. Julio nos mostró todos sus rincones preferidos. A la noche fuimos al Centro Budista Drolma, en el que nos esperaba una cena mexicana con nopales (cactus), totopos y frijoles a cargo de Luigi y Julio.

  

A la mañana siguiente el desayuno redobló la apuesta y para hacer una buena digestión Muni, una monja budista, nos invitó a participar de una de sus meditaciones. Una muy buena experiencia. Todo gracias a Julio, ¡aguante!

  

La ruta nos llevó a Ocosingo, en donde los paramédicos/bomberos de Protección Civil nos recibieron con los brazos abiertos. Nos invitaron a un café, que se tuvo que suspender a toda sirena porque surgieron dos emergencias.

  

A la mañana siguiente rebotamos en dos escuelas antes de dar con la indicada: la Secundaria Pública de Palenque. Allí Walter, el director, se copó con pasar “Jachal, cuando ya nadie te nombre”, para crear conciencia ambiental. Una lluvia torrencial enmarcó la proyección. Al terminar la película tuvimos un debate interesante con los chicos, en el que nos contaron que todos (salvo uno) tomaban agua embotellada porque la de la llave está contaminada.

Deje un comentario