Cálida bienvenida colombiana
El sábado amanecimos en Tulcán, el pueblo fronterizo del Ecuador con Colombia, y nos preparamos para un nuevo cruce aduanero. A diferencia de los anteriores, en ninguno de los dos países nos pidieron coimas y, además, fueron muy amables.
Ese mismo día manejamos bastante hasta Pasto, un lugar lindo del que nos olvidamos de sacar fotos. A la mañana siguiente seguimos rumbo a Popayán, una ciudad blanca muy bien preservada. Ayer fue feriado por Corpus Christi, así que sin poder proyectar paseamos en Roly hacia Cali. Al llegar nos dimos cuenta de que estaba todo cerrado, así que decidimos avanzar hasta Buga, un pueblo colonial que nos tomó de sorpresa.
La belleza de los paisajes es directamente proporcional a los precios. Colombia está linda y salada.
La anécdota: Desde el sábado hasta hoy contamos 36 controles policiales/militares. Por suerte, sólo nos frenaron tres, pero uno se hizo sentir. Con amabilidad y fusiles que medían más de lo necesario, se sintieron invitados a subir a nuestro hogar y preguntar más que un niño a Papá Noel.
¿Y esta de la foto quién es? ¿Y aquí que hay? (x 5) ¿La bomba de agua es eléctrica?¿sabía que los podríamos detener por tener el vidrio así? (Dijo el soldado 2 pegándole una trompada al parabrisas).
El climax.
Soldado 1: ¿Lleva armas?
Alex: No, me siento más seguro sin.
Soldado 1: No entiendo, ¿cómo es eso?
Alex: Es fácil, si tuviera un arma y usted la encontrara, le parecería sospechoso.
Soldado 1: ¿Y esa nevera está llena de whisky? (…cambiando de tema abruptamente)















