Un día europeo
Llegar a Cusco te hace sentir en el Primer Mundo. La excesiva cantidad de carteles en favor del Medio Ambiente y los precios for export te alejan por un rato de Latinoamérica.
La ciudad es lindísima, llena de balcones y de Historia. Cuando llegamos a la Plaza de Armas nos encontramos con la conmemoración del “Niño Policía” (o eso dedujimos a partir de los discursos). Después de desayunar mirando el acto, nos pasamos la mañana en el Museo Inca.
Para ahorrar unos pesos fuimos en un bus local a Ollantaytambo, un pueblo del Valle Sagrado desde donde salen los trenes a Machu Picchu. El viernes tomamos el primero y a las 9 ya estábamos en La Ciudad Perdida.
Después de un recorrido guiado subimos durante una hora y media hasta la cima de Huayna Picchu, la montaña frente a la ciudad inca. De más está aclarar que el lugar es increíble y vale la pena visitarlo.
Nota: La liebre es una vizcacha.
Nota 2: Esta es otra muestra de lo que a uno le puede pasar cuando le pide a un extraño que le saque una foto.


















