Llegando vienen los gringos
El miércoles nos levantamos como peces fuera del agua en el pueblito de Pucará. Después de unas Sorojchi Pills remontamos el apunamiento para arrancar el primer día de proyección peruana. A media mañana decidimos frenar en la escuela La Salle de Ñuñu.
Como quien señala a un animal de zoológico, un alumno apuntaba a Alex y le enseñaba a su compañero: “gringo”. Cinco minutos costó convencer al director, y en media hora el salón de la escuela se había transformado en un cine.
Durante el recreo anterior a la proyección todos se acercaban gritando “gringuita”, “gringos”, “hello”, pese a que aclarábamos -en vano- ”somos argentinos”. Como los chicos tenían entre 3 y 9 años pasamos “El ratón Pérez” (personaje que desconocían).
Cuando terminó la función nos enteramos que todavía faltaban los de 4º a 6º, así que les pasamos “El cóndor y el Ande”. En total fueron 266 espectadores, todo un record.





